domingo, 17 de abril de 2011

Que raro...


Reía, me estaba  riendo a carcajadas, estaba anegada en felicidad, pero la gente a mi alrededor parecían mirarme con pena, lástima, incluso compasión. Nunca me han gustado ese tipo de "empatía", que no lo es propiamente tal.
-¿Por qué se ríen?¿Por qué me miran así?
Al decir esto me miraban espantados, su cara se desfiguraba a cada cosa que salía de mi boca, a cada palabra que traspasaba la barrera de mis labios y encontraba la muerte al atravesarla.
Nadie me respondía, ellos parecían no comprender lo que decía, como si estuviese hablando en otro idioma. Allí caí en la desesperación, la cual efímera, cesó rápidamente, cuando recordé que mi alegría y palabras las podía solamente guardar dentro mío. Soy la única que vive mis pensamientos y convicciones, he recordado que no me pueden escuchar. Callé. Los demás parecían estar menos tensos... prefiero pensar que ellos son sordos, pero la verdad es que aquí yo soy la muda.

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